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Descubre el baño Hammam

Un hamman, también conocido como baño turco, es un elemento muy habitual en las instalaciones de todo tipo de centros de spa y bienestar. De hecho, es clave dentro de esa filosofía que busca el equilibrio entre cuerpo, mente y emoción como es el wellness. Por eso, hoy queremos hablarte acerca de sus orígenes y de cómo debes usarlo para que te proporcione una experiencia satisfactoria.

Los orígenes del hamman​

Estos baños turcos sirvieron como continuación de los  baños romanos y se hicieron muy famosos en el mundo islámico medieval. De hecho, en España fueron muy comunes durante la ocupación musulmana, es decir, en aquella época en la que el territorio era denominado Al-Ándalus. Se convirtieron en centros de reunión social, Isabel la Católica ordenó el cierre de todos, pero en el Imperio Otomano siguieron gozando de gran popularidad.

En Europa, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando volvieron a ponerse de moda. El primer lugar en el que encajaron fue en Inglaterra. Hoy en día, es frecuente encontrar instalaciones de spa de este tipo en multitud de países.

¿Cómo realizar el baño en un hamman?

Has de tener en cuenta que los baños turcos son una variante húmeda de la sauna tradicional. En primer lugar, has de pasar al 'cuarto tibio' que, previamente, ha sido calentado mediante aire caliente, lo que te permitirá respirar con mayor libertad. Después, llega el turno del 'cuarto caliente', cuya temperatura es bastante elevada. Para acabar, deberás sumergirte en una piscina fría y disfrutar de un tiempo de relajación en el 'cuarto de enfriamiento'. Algunos centros complementan esta actividad con un masaje.

Sin duda, darte un baño turco o hamman, te permitirá disfrutar de un alto grado de relax y vitalidad. Seguro que cerca de ti hay instalaciones de wellness en las que poder aprovecharte de sus muchos beneficios.